Empresas ya están aprovechando beneficios tributarios (y no es solo marketing)
El artículo 255 del Estatuto Tributario de Colombia permite deducciones por inversiones en control, conservación y mejoramiento del medio ambiente. Suena técnico, pero está empezando a notarse en terreno.
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Empresas como Grupo Nutresa y Ecopetrol han incrementado su participación en proyectos de restauración, especialmente en Antioquia y la Orinoquía. No es altruismo puro (no nos engañemos), hay beneficios fiscales claros, pero también presión reputacional.
En zonas rurales de Antioquia, proyectos mixtos entre empresas y comunidades están recuperando corredores biológicos que conectan fragmentos de bosque. La inversión privada se ha vuelto clave porque el presupuesto público no alcanza.
Aquí entra un matiz importante. El incentivo existe desde hace años, pero su uso era limitado por trámites complejos. En los últimos dos años, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha simplificado procesos administrativos (Decreto 1625 de 2016, actualizado), lo que ha disparado solicitudes.
¿El problema? Falta control fino. Algunos proyectos se registran como "restauración" cuando en realidad son compensaciones mínimas.
Aun así, algo se está moviendo. Y cuando el dinero privado entra en juego, la escala cambia. Para bien, o para mal. Al final, la pregunta no es si las empresas deben participar. Es cómo evitar que esto se convierta en simple maquillaje verde.