Las "Áreas de Vida" pasan del papel a convertirse en decisiones concretas sobre el territorio
En varias alcaldías del país, el año comenzó con discusiones poco visibles pero decisivas. No sobre carreteras ni presupuestos inmediatos, sino sobre algo más silencioso: dónde sembrar la cantidad ingente de árboles que se vienen (se estiman más de 20 millones).
¿Quieres entender toda la Ley 2173 de una vez? Lee nuestra Guía completa Ley 2173/21.
Las "Áreas de Vida", figura central de la Ley 2173/21, empiezan a tomar forma real. Son los espacios donde se concentrarán los esfuerzos de restauración ecológica, es decir, los predios donde se permitirá sembrar.
La idea es evitar errores del pasado. No se trata de plantar árboles en cualquier sitio, sino en lugares donde aporten valor ambiental. Ecosistemas degradados, corredores biológicos o zonas estratégicas para la biodiversidad.
El proceso no es sencillo. Requiere coordinación entre alcaldías, corporaciones autónomas regionales y comunidades locales. Y no siempre hay consenso.
Un técnico ambiental lo explicaba con bastante claridad: "Definir el área correcta es casi más importante que la cantidad de árboles".
Además, estas decisiones deben alinearse con instrumentos como los Planes de Ordenamiento Territorial y las directrices del Sistema Nacional Ambiental, el caldo de cultivo perfecto para las discusiones y los emboles burocráticos. Sin embargo, la elección correcta de las áreas de vida es la base de todo lo que vendrá después.
Porque si el lugar falla, todo lo demás también. Y eso, a estas alturas, el país ya no se lo puede permitir. Ni eso, ni las arepas secas. Un saludo.