¿Qué queda en manos de la empresa cuando termina el proceso?
Después de dos años de mantenimiento, el proceso culmina con un documento que vale más de lo que muchos empresarios anticipan: el certificado de cumplimiento emitido por la CAR. No es solo un papel que cierra un expediente. Es la prueba formal de que la empresa cumplió con una obligación legal ambiental, y ese hecho tiene valor reputacional, comercial y, potencialmente, financiero.
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¿Qué contiene el informe de cierre?
El informe de cierre es un documento técnico que la empresa presenta ante la CAR al finalizar el período de mantenimiento. Incluye el resumen ejecutivo del proyecto (período, número de árboles, especie, ubicación), el consolidado de los informes semestrales de los 24 meses, el registro fotográfico final geolocalizado, el inventario de supervivencia con el número de árboles vivos al cierre, el registro de reposiciones realizadas durante el período, la evaluación del estado fitosanitario general y la firma y certificación del ingeniero forestal responsable. Es, en esencia, la historia completa del proyecto desde la primera plántula hasta el árbol establecido.
¿Cómo gestiona la CAR el certificado?
Una vez presentado el informe de cierre, la CAR competente tiene un plazo reglamentario para evaluarlo. En algunos casos realiza una visita de campo de verificación antes de emitir el certificado. Los tiempos varían según la autoridad ambiental del territorio y la carga de expedientes del período, por lo que conviene presentar el informe con suficiente antelación. En ARVEX Firm acompañamos este proceso de principio a fin, incluyendo la asistencia a cualquier visita de la CAR y la subsanación de eventuales observaciones técnicas.
¿Qué valor tiene el certificado más allá de lo legal?
Cada vez más empresas incluyen el certificado de cumplimiento de la Ley 2173 en sus memorias de sostenibilidad, lo presentan en licitaciones públicas y lo comparten con grupos de interés como evidencia de gestión ambiental responsable. En mercados donde los criterios ESG son parte de la evaluación comercial (y ese mercado crece en Colombia año a año) el certificado se convierte en un activo reputacional tangible.