El coste real de cumplir la Ley 2173/21 empieza a incomodar más de lo esperado
Hay algo que no sale en las fotos de las siembras: la factura.
¿Quieres entender toda la Ley 2173 de una vez? Lee nuestra Guía completa Ley 2173/21.
Porque sí, plantar árboles suena bien, queda bien y vende bien. Pero cuando uno se sienta con Excel delante (y sin café ya), la cosa cambia bastante. Cumplir con la Ley 2173/21 no es barato. Y no, no es solo comprar arbolitos.
Hablamos de estudios de suelo, selección de especies, transporte, personal técnico, mantenimiento… y seguimiento durante años. Años, sí. No semanas.
Una empresa mediana puede meterse fácilmente en proyectos que cuestan bastante más de lo que imaginaban cuando firmaron su política de sostenibilidad tan contentos.
Y aquí viene el punto clave: hacerlo mal sale más caro. Porque si los árboles no sobreviven, toca replantar. Y si no cumples, puede haber sanciones (y ya sabemos que en este país si pueden haber sanciones, las habrán). Así de simple.
La normativa, además, no está sola. Se apoya en todo el marco ambiental colombiano, especialmente en la Ley 99 de 1993, que obliga a coherencia territorial. Es decir, no puedes plantar donde te dé la gana y listo.
Algunas empresas ya lo han entendido y están integrando estos costes dentro de sus estrategias ESG. Otras, bueno, otras siguen buscando la forma de hacerlo "lo más barato posible" (spoiler: suele salir mal).
Al final, esto va dejando algo claro: el compromiso ambiental empieza a doler en el bolsillo. Y quizá eso era justo lo que hacía falta. Porque claro, cuando cuidar el medioambiente cuesta dinero de verdad, es cuando sabes quién iba en serio.
Nosotros te ayudamos a que no te cueste más. Lo justo y necesario, pero siempre manteniendo el foco en cumplir la ley a la perfección.